- ¿Para qué sirve la semiótica?, le preguntaron una vez al famoso profesor Julien Grimas.
- En general, evita decir boludeces: en particular, preguntarlas,  respondió el sabio.

La semiótica es la disciplina -hija de la lingüística- que estudia cómo se crean, se transmiten e internalizan los significados de las cosas entre las personas. Si bien soy Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Publicista, estudié Lingüística y luego le dediqué mi vida profesional al uso de la semiótica para responder todo tipo de preguntas que comiencen con “¿Por qué…?”

20 años después de dejar los estudios volví a la carga aprendiendo de los maestros de la Universidad de Paris, y asumí la semiótica hasta hoy. Desarrollé la metodología del Marketing Semiótico con la cual, y hasta  donde me acuerdo, llevo más de 370 desarrollos (buena parte para políticos que todos conocemos y otros que todos quisiéramos olvidar).

Mi trabajo  se despliega en investigación sociocultural, análisis y estrategias políticas y electorales sustentadas en el sorprendente rigor de la visión semiótica.

Tengo una agencia de publicidad en Chile, escribo artículos, doy seminarios, y colaboro en forma habitual con mi amigo del alma Toño Sola, por toda América Latina haciendo investigación sociosemiótica (en particular para procesos electorales) y macroestrategias de campaña.

La semiótica es una perspectiva innovadora, única y fascinante. Mira donde nadie ve, escucha lo que nadie oye, olfatea lo que nadie huele y generalmente logra el milagro:  que los candidatos se callen la boca, escuchen, aprendan y, si son obedientes, ganen.